El habla andaluza es una maravilla de creación de palabras, de usos diferentes, de riqueza a la hora de expresar.
Elegid tres palabras y decidle a la seño cuáles son.
Ardentía. En el diccionario de DRAE aparece como sinónimo de ardor. En su uso en Andalucía se refiere a ardor de estómago.
Casapuerta. Es la entrada de una casa, lo que viene siendo el portal o el zaguán. Ya en "El celoso extremeño", de Miguel de Cervantes, aparecía: "En el portal de la calle, que en Sevilla llaman casapuerta, hizo una caballeriza para una mula".
Coraje. Si en Andalucía algo te da mucho coraje significa que te ha dado una rabia intensa, mucho enfado e irritación. En algunas partes de México también se usa esta expresión.
hapú. Es una reparación, más o menos rápida, de algo de la casa, desde apretar unos grifos a poner las losas del patio. Incluso hay quien hace chapús como medio de vida o para redondearse. El chapú queda bien, al contrario que la chapuza, que suele ser un desastre.
Chuchurrío. Ese día que estás alicaído, triste o cansado, enfermo, estás chuchurrío o tu día has sido chuchurrío. Originalmente significa mustío o marchito y lo puedes aplicar para algo que está arrugado, estropeado, caducado o con mal aspecto.
Escamondao. Viene del verbo "escamondar", que originalmente significa quitarle a un árbol las ramas inútiles y hojas secas o limpiar algo quitándole lo superfluo y dañino. Pero si en Andalucía escuchas que algo o alguien está escamondao significa no solo que está limpio, sino impecable, justamente lo contrario de ir empercudío.
Jartá/Panzá/Pechá. Aunque se dice en distintas partes de Andalucía, significan lo mismo: demasiado, un montón. "Te quiero una jartá", "Había una panzá de gente" o "Nos hemos pegado una pechá de comer".
Jartible. Tienes que estar atento si alguien te dice que eres muy jartible. Escucha bien el tono, porque depende de cómo te lo digan, puede decirte que eres muy pesado y cansino o alguien que no se cansa de hacer algo.
Malafollá. Es el término con solemos referirnos al carácter de la gente de Granada y es una particular mezcla de un poco de mal humor, sorna y acidez. Se usa sobre todo en la zona de Andalucía Oriental para hablar de cualquiera que sea desagradable y tenga mala sombra.
Malaje. Es el primo del malafollá, solo que este es de Andalucía Occidental. A efectos prácticos, tienen la misma mala sombra. El DRAE lo recoge como andalucismo y Rodiguez Almodóvar sostiene, como muchos lingüistas, que viene de "mal ángel". Lo contrario, el ser una persona graciosa, con alegría y salero es "tener aje".
Mandaos. Si estás en Cádiz y vas por los mandaos, vas a comprar comida y utensilios para la casa, casi lo mismo que en Cuba, México y Nicaragua, que es comprar de lo necesario para comida según el DRAE. Pero si estás en Almería y le preguntas a alguien a dónde va y te contesta "a hacer unos mandaos/mandaíllos", te está dando largas para no decirte qué va a hacer.
No ni ná. Aquello de "me negarás 3 veces" los andaluces nos lo tomamos muy en serio y lo hacemos constantemente, solo que lo decimos todo junto y significa lo contrario. Según Antonio Rodríguez Almodóvar, esto es una "súper afirmación" compuesta por 3 negaciones con algo de ironía. Para Pedro Carbonero es la máxima de la superlatividad y expresividad andaluzas y afirma que "negar es la forma más efectiva y afectiva de afirmar algo, es un modo de pedirle complicidad al oyente". Te voy a poner un ejemplo que seguro entiendes a la perfección: ¿Te gusta Pedro Pascal? No ni ná.
Pirriaque. Al que le gusta el pirriaque (o pirrriaqui, según el hablante) le gusta el alpiste, empinar el codo, chupar... En definitiva, le gusta beber aguardiente o licor en general de poca calidad.
Regomello. Cuando algo o alguien te da pesar, mucho disgusto o preocupación, eso te da regomello o hace que estés regomelloso. "Me da regomello que se haya quedado en su casa".
Revoleo. Un zaperoco, un arroz con mango, un follón, una pelotera, un quilombo... Eso es un revoleo.
Saborío. Se podría pensar que una persona saboría es alguien con mucho sabor, con gracia, pero es justo lo contrario. Un saborío es alguien sin sentido del humor. Otras versiones posibles que puedes encontrar de esta palabra es esaborío y desaborío.
Sieso. Es el primo hermano del saborío, pero este no solo es soso y sin sabor sino que, además, es un poquito antipático. Si la persona en cuestión es malhumorada y sosa en un grado extremo, siempre puedes añadirle un aumentativo y quedar como un auténtico andaluz: dile que es un sieso manío.
FUENTE: https://www.bbc.com/mundo/noticias-65495186
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